El sueño de Darkón
Había algo que no encajaba, pero su mente calculaba todas las posibles opciones y todo le parecía perfecto. No podía decir qué cosa era lo que le incomodaba. Era como si un pensamiento se escondiera por detrás de su nuca y nunca se dejara ver bien de frente.
Darkón todavía permanecía sentado en la cabecera de la mesa, completamente solo. Solo le acompañaban un plato de plata y un pequeño vaso de cristal del que bebía su acostumbrado viscoso rojizo. Cada sorbo le acompañaba un gesto de placer y un suspiro profundo.
Entró Gladius. — Pasa, siéntate. — Gladius lo miró y tomó asiento en su puesto de costumbre, el tercero a la derecha de su padre.
Lo miró fíjamente y presionó un botón que sobresalía del canto de la mesa.
Enseguida entró un militar razo Koratak. Gladius sin dejar de mirar a su padre fijamente. Le sonrió y le hizo un gesto al militar que entraba.
Sus dedos índice y pulgar se movieron como ajustándose al tamaño del vaso de cristal del que Darkón bebía. El militar hizo tronar su botas metálicas, se giró y salió de la sala.
Darkón suspiró nuevamente mientras miraba a Gladius. Luego miró al techo — ¿No has sido tú, cierto? — Le dijo Darkón a Gladius — Vamos padre… ¿Yo? ¿Entonces tampoco has sido tú, no? —
Darkón suspiró para calmar el torrente de rabia que comenzaba a sentir — La puerta se abrió y entró nuevamente el militar trayendo consigo un bandeja de plata y encima de él un pequeño vaso de cristal conteniendo el mismo viscoso rojizo que bebía Darkón.
Se acercó y lo puso frente a Gladius.
Gladius tomó el vaso, le dió un pequeño sorbo y en medio de un pequeño éxtasis dijo: — Ah… padre… —
Estaba todo tan callado que se escuchó el leve castañeteo de las cerraduras de la puerta cuando quedaron solos.
Gladius respiraba profundo — ¿Que ha sido eso? ¿Qué ha sido todo ese espectáculo? Maldito Galarik... ah muerto, ya no podemos hacerle preguntas. —
Conoces la fé de los Shidorl ¿No, Gladius? —
— emm… si… algo —
— El cuerpo no es lo que somos. ¿Qué piensas de esto? —
— Es algo enseñado desde que somos pequeños. Nosotros los Koratak crecimos sabiendo aquello —
— ¿Tú lo crees? —
— No lo sé padre. ¿Y tú lo, lo crees? —
— Hay muchas cosas en las cuales creo, pero no se si esta es una de aquellas hijo. ¿Pero si es así? ¿Qué es la Krasia entonces? ¿Por qué nuestros antepasados se niegan a morir y viajan eternamente yendo y viniendo cada 400 ciclos? ¿Acaso de verdad crees que es por las esporas? —
— Sin las esporas. Lo sabes, padre. No seríamos quienes somos. —
— Lo sé, lo sé… — Y Darkón se puso de pie sin soltar el pequeño vaso. Dió un sorbo dándole la espalda a Gladius. Suspiró fuertemente y dijo: — En la vastedad de nuestras tierras. Cerca de la facción Karamas. Hemos encontrado un planeta muy frío. —
Darkón caminó lentamente rodeando la mesa: — Con una morfología muy especial y unas condiciones por decirlo de alguna manera, singulares. Su alta gravedad me ha permitido crear las condiciones perfectas para potenciar la duplicación proteica. Estamos en fase de pruebas. ¿Sabes qué significa, no? —
Gladius lo miró y sonrió: — Juventud eterna. Curación de enfermedades. ¿no me digas que eres un fan de la ingeniería genética ahora? —
— Tonto. No sabes lo que significa. — Y Darkón bebió un sorbo más del viscoso rojizo.
— Ammm…— Gladius dijo — sin tropas envejecidas, no hay bajas —
Y darkón lo miró: — Si.. si… ¿Qué más? —
— Sin bajas nuestro ejército sería enorme. Pero padre, ¿Acaso haz olvidado algo de lo más básico? Tenemos acuerdos de natalidad y sobrepoblación. Los datos indican, sumando lo que creo que dices, que una sobrepoblación sería inminente en qué… mil… dos mil SCUs —
— ¡He engendrado un tonto! ¡Por la Krasia! — Darkón se burló.
— Okey, okey… muy bien padre… te seguiré el juego. Entonces… si… bueno… para que tu experimento sea viable — reflexionó gladius quien tomó otro sorbo del vaso: — debería ser administrado, obviamente, a los Koratak puros —
Darkón lo miró sonriendo sin detener su incesante caminata.
Gladius continuó — repartidos en cientos de sistemas solares el rededor del universo. Magnífico dijo, muy fácil eso.. jajajaj — bromeó Gladius nuevamente.
— Nuestra sangre es espesa padre… ¿Crees que podrías controlar semejante masa de población? ¿Con qué herramienta? Incluso nuestra seta Paradisus-K no alcanzaría para tal empresa… —
Y Gladius se interrumpió. Darkón lo miró con una sonrisa cómplice .
— Solo nuestra seta Padius-K — Completó Gladius — es el alimento en común. Claro… ya lo veo —
— ¿Lo ves? ¿Lo ves? — inquirió Darkón —
— Lo veo… La forma de esparcir tu repugnante experimento es mediante nuestra querida seta Paradisus-K, ¿No? Completa y absolutamente desquiciado —
— Por eso es que funcionará. — Inquirió Darkón: — Nuestra querida seta será la encargada de suministrar aquella prolongada juventud. Los que la quieran, tendrán que pedírmela a mi… —
Darkón se detuvo y cambió el semblante. Apretó el pequeño baso, haciendo crujir sus guantes de nihilo negro: — Nunca estuvimos tan cerca de obtenerlo, afortunadamente contamos con Carantos —
— Ese maldito loco — Se burló Gladius.
— ¿Acaso sabes lo que es tener este poder y no poder hacer nada con él? — Dijo Darkón mirando fijamente a Gladius.
— Mi padre aún sigue vivo. Viene en esta Krasia. —
Darkón se puso muy extraño.
Gladius se percató de un pequeño temblor en los dedos que sostenían el pequeño vaso de cristal de Darkón.
— Le demostraré a él y a todos lo que significa tener esta clase de poder. — Dijo el emperador irguiéndose y mirando hacia la oscuridad de la habitación. Quedando mudo de pronto, presa de una espontánea meditación en sus recuerdos.
— No entiendo aún —
— ¡ Es porque eres un tonto! ¿No estás viendo lo que pasa delante de tus narices? —
Gladius miró al mesón como pensativo y dijo: — ¿En qué fase de pruebas estás? ¿Acaso ya lo has hecho? —
Darkón sonrió y dió una larga carcajada. — ¿Sabes en qué planeta estamos probando la nueva seta? —
Gladius lo miró con cara de pregunta: — ¿No me digas que es en el planeta Brieff, de dónde viene aquel Sporo asesino de puros? —
— Me lo han confirmado hace poco. El laboratorio de genética me ha dado las coordenadas de los planetas contactados para el experimento. Sólo necesitaba una pequeña cantidad, solo una pequeña… ¿Qué más da perder un planeta o dos? — Y Darkón volvió a reír — ¿O cuarenta? —
— ¿Cuarenta planetas? — pensó Gladius.
Darkón continuó: — El hongo Prepino… Si, ese hongo es necesario para la supervivencia de nuestra nueva seta. —
Gladius lo miró impresionado. En su mente realmente se preguntaba si Darkón, su propio padre quien estaba ahí frente a él en carne y hueso sería capaz de tal atrocidad. Pensó: — Oh padre. Eres realmente merecedor de las atrocidades que todos los gobernadores de mundos hablan sobre tí. El hongo Prepino es aquel portador de la Calindra, La enfermedad maldita ¿No? —
Finalmente Gladius dijo: — ¿Y qué pasa entonces con la mutación genética del Sporo con tu nueva seta? — Si, esa maldita mutación: La neurodivergencia — No tuve tiempo de averiguar sobre ella. Pero posiblemente estemos ante la nueva generación de soldados — Y Darkón volvió a reír a carcajadas — Y ni siquiera es un Koratak puro. —
— Aquella seta — Continuó Darkón — aquella mutada, la que comió el Sporo por años. Estoy seguro que le hizo algo. Mi seta. Mi magnífica seta ha funcionado mejor de lo que creía. He creado un nuevo tipo de resultado. Tengo que encontrar a ese Sporo. Traemelo cuanto antes —
Gladius asintió.
— La Krasia está por venir. ¿Sabes lo que significa? — PReguntó Darkón.
—¿Les vas a presentar la nueva seta, no? ¿Crees que te dejarán reemplazar la actual? —
— Están atados de manos hijo. O me matan o siguen mi plan. El emperador soy yo —
— Y Darkón cambio a un estado de ánimo lúgubre y sombrío tan deprisa que impresionó a Gladius — Y yo soy el que decide qué hacer. Además… no deberían enterarse ellos ahora ¿O sí? ¿Qué piensas hijo? —
Y Gladius lo miró pensando que otras atrocidades significaban esa serpentina sonrisa.
— Estos experimentos con Sporos son solamente experimentos satélite. Nuestra nueva seta ha demostrado tener propiedades anti-envejecimiento prolongadas y estables. —
— Ajá — Interrumpió Gladius — ¿Si no envejecemos, entonces para que cultivar la actual Seta? ¿Ese es el corazón de la cuestión, no? ¿Acaso piensas que la Krasia es innecesaria padre? ¿Acaso no piensas que ellos no se revelarán en contra tuya?
— Lo único que digo — dijo Darkón: — Es que veo que la Krasia es un intento, solamente un mmm… un boceto de intento. Si… solo una idea mal ejecutada. Yo les daré juventud, pero deberán pedírmela. Nuestras esporas ya no necesitan más las condiciones ambientales de Krasia para reproducirse. ¿Quién diría que uno de los hongos más mortíferos del universo iba a ser nuestro aliado? Nadie… escúchame bien.. nadie se atrevió a domarlo. Sólo yo lo hice. —
Gladius miró a Darkón y dijo: — ¿Qué crees que dirá mi abuelo? —
Darkón se dió vuelta dándole la espalda y haciendo un gesto de desprecio con su rostro y su mano izquierda.
Bebió otro sorbo.
— Lo que diga debe tenerte sin cuidado —
Gladius lo observó en silencio.
Luego de un rato, se percató de algo. Abrió los ojos para tratar de enfocar mejor. Incluso se ladeó para alcanzar a ver algo del rostro de Darkón y distinguió una sonrisa.
Gladius dijo: — ¿Por qué no debería importarme lo que diga mi abuelo? —
Darkón por fin soltó una carcajada.
— Tu abuelo, mi padre y su padre y también su abuelo siguen en la Krasia — dijo Darkón dando la vuelta y mirando a su hijo con una frenética sonrisa: — Porque no quieren morir… Pues yo les enseñaré lo que es la verdadera inmortalidad. —
— No quiero destruir la Krasia hijo mío, el orden natural está obsoleto, lo único que estoy diciendo, es que ya… es innecesaria. —