El Consejo Kantoriano
Planeta Kantor, sistema Golatius, galaxia Aldebarán.
Cúmulo Rommo de Shunti, facción Kharamas (súper cúmulo Shunti, cúmulo Rommo, facción Kharamas),
Grimor, Gobernante de los Kantorianos era un ser pequeño y regordete. Su piel era rosada y desprovista de pelos. Tenía el aspecto y el tamaño de un bebé, pero su rostro era el de un anciano calvo y arrugado. La mayor parte del tiempo su piel estaba húmeda, la silla dónde se sentaba casi todo el día podía absorber parte del sudor que caía.
— ¡Cómo dices! — exclamó con su voz chillona. — Pero ¿Nosotros que tenemos que ver con eso? —
— No lo sé señor. — replicó Karkrauft, el Primer General.
— Me lo ha dicho una fuente confiable señor. —
Karkrauft no lo miraba directamente y sólo cuando le hablaba levantaba su calva y arrugada cabeza.
— Imposible. No me lo creo — Exclamaba Grimor frotándose sus manecitas sobre su cabeza calva. Suspiraba y hablaba solo: — Esto no me lo ha dicho Dummur. Ese maldito Gran Consejero Shidorl… y tampoco me lo ha dicho Jaden malditos Consejeros… ¿De qué me sirve tenerlos de amigos y aliados? (Aquí reflejar que Dummy es Shidorl de este super cumulo y Jaden de otro super cumulo) Ninguno de los dos fue capaz de decirme nada… —
— ¿Jaden señor? — replicó Karkrauft — ¿El gran consejero del supercúmulo de Shaka, señor?
— Sí — dijo Grimmor: — nuestros vecinos —
Grimmor puso ambas manos en forma de puño sobre su pequeña barbilla y miró arriba afuera de la cápsula empañada. Hacia la luz blanca que se colaba dentro y pensaba — ¿Cuál es el significado de estos hechos? — y dijo. — Ranku Shidorl mío, ¿por qué no me has predicho esto? —
— Mi señor sabe el por qué — Dijo una voz gastada y gutural que venía de un pequeño parlante empotrado en la pequeña mesa central. — Grimor que aún miraba hacia arriba vio como Ranku, su Shidorl, se asomaba por detrás del vidrio empañado.
— Lo sé, lo sé… el límite de la distancia, ¿no? Es porque ha ocurrido en el otro super cúmulo. A veces pienso que todos ustedes estais de acuerdo en contra de todos nosotros —
Grimor miró a los presentes, todos se parecían físicamente. Tenían cabezas calvas y arrugadas, sus dientes eran pequeños y anchos, estaban todos empapados en sudor. y tenían la misma expresión de asombro.
— Entonces Karkrauft ¿Me dices que te lo ha dicho una fuente confiable?
— Si señor. Directamente. Es la razón del por qué os he convocado, aquí en la cápsula de reuniones. Y al escucharlo señor… pienso que… —
— Habla de una vez — refunfuñó Grimor con su voz chillona. —
— Fue Jaden señor. Me ha llamado directamente aludiendo que no podía ser de otra forma. Usó un portal encriptado para hacer la llamada. Sin embargo pienso que el primer pinchazo podría haber sido rastreado o interceptado. Pero la información que me dió si fue encriptada. —
— ¡Ahhh! — exclamó Grimor y puso su diminuta mano sobre su barbilla y la acarició en señal de meditación — ¿Esto si me lo has predicho, ¿no Ranku? “Un llamado de un Shidorl marcará el inicio de todo” mmm… bien… ¿Cómo debo actuar ahora? ¿Acaso debo hacerle caso a Ranku? ¿O desoberdecerlo? ¿Por qué Jaden no me ha llamado a mi? Pensé que me llamaría a mi… mmm… —
— Depende de qué signifique señor. — dijo otra voz chillona.
Era Raael quien hasta ahora había permanecido en silencio.
Raael tenía un aspecto parecido al de todos. Tenía la piel rosada, parecía tener mucho calor y su torso estaba desnudo, con total ausencia de vello corporal. — Depende de lo que te haya dicho tu Shidorl, Grimor —
— No le tienes ninguna desconfianza a la palabra de los Shidorl, ¿He Raael? Crees ciegamente en ellos ¿No? —
— Nunca he tenido y creo que no voy a tener nunca una razón para dudar de ellos. Nos han acompañado desde tiempos remotos a este y a todos los supercúmulos del universo. —
— Cuentame Raael. ¿Alguna vez has escuchado la predicción de un Shidorl? — Le dijo Grimor a Raael acercándose y hablando un poco más despacio.
Lo miró de cerca y le levantó las cejas una y otra vez con una sonrisa burlona.
— No señor, nunca las he escuchado… —
— Pues no difieren de una conversación normal. En lo más mínimo. Raael, uno puede estar hablando con un Shidorl y no saber cual es o no una predicción. Sus palabras a veces son engañosas, ¿Y sabes que más? —
Se acercó otro poco.
— ¿Qué más? — preguntó Raael a Grimor.
Grimor con una voz chillona, pero contundente hizo retroceder a Raael, quien no tuvo más oportunidad de patear la mesa para deslizar su pequeña silla flotante hacia un costado de la cápsula de reuniones: — ¡Porque le hablan solo a los gobernadores de mundos! —
Y golpeó la mesa con su manita empuñada.
— Así que procura meterte en tus propios asuntos. ¡El Gobernador soy yo!. Mejor cállate y habla cuando te es debido. —
— Bien hecho mi señor. — dijo una tercera voz chillona. Era Kiltrafa, Capitán de Recursos.
— Ja ja ja ja — Rió Kiltrafa con una voz delgada y pastosa. Se agarraba sus manitas con sus deditos frente a su pequeña y arrugada barriga.
Finalmente Grimor dijo mirando a Karkrauft. — ¿Tienes el cristal? —
Karkrauft sacó de un pequeño bolso de cuero café que llevaba colgado en la cintura un pequeño cristal parecido a la sal, pero de color blanco azulado. Lo puso sobre la mesa y una mano que parecía metálica, lo agarró con ambos dedos de su tenaza roma y lo acercó al puesto de Grimor. La mano se contrajo hasta irse por debajo de la mesa.
Grimor tomó el cristal y lo puso en un pequeño orificio en el canto de la mesa. Buscó la posición ideal luego de mirarlo y quedó muy bien encajado.
Grimor dijo tecleando algunos símbolos en unas luces que emergieron sobre la mesa: — Leyendo Cristal Azul. Oh! es un holograma… están tan de moda los hologramas en esta época… —
Y se desplegó frente a todos un holograma en tonalidades azules, el cual encajaba muy bien con el negro de las paredes y el negro del suelo de la cúpula.
Quedó frente a todos la cara de Jaden.
Grimor giró en ciento ochenta grados el holograma para que la imagen de Jaden quedara mirándolo a él.
Reprodujo el video luego de aislar el sonido y cerrar el micrófono que iba hacia su Shidorl.
Los cinco escucharon callados las palabras de Jaden: — Grimor, si no supiera que tu política es incorruptible, te habría pedido que escucharas esto solo, completamente solo y solo tú. Así como el Ave de Mayo, ya te lo he dicho. Pero sé que estarán los cuatro acompañándote, por eso he decidido grabar mis palabras. Esto no es una predicción, sino un acontecimiento. Nadie más que yo podía hacerlo y sólo se podía hacer de esta manera, ya te lo he dicho, ambos Consejos Shidorl estuvieron de acuerdo, tanto el Gran Consejo del super Cúmulo de Shaka como el Gran Consejo del super cúmulo de Shunti al cual ustedes pertenencen. —
Jaden cerró los ojos por un momento e inspiró pausando sus palabras a la costumbre shidorl — Greonet, El Grande, gobernador de los Pondaror a muerto. — En ese momento Grimor miró arriba para mirar a su shidorl puesto que esta había sido una predicción de él, pero Ranku que estaba afuera de la cúpula no prestaba atención.
Adentro, el holograma de Jaden continuó: — Obnet, su hijo, es el nuevo Gobernador. —
Nadie movió un sólo músculo, puesto que sabían esta información, pero no dejaron de escuchar atentamente: — Darkón te traicionará. Ha plantado una prueba contra ustedes los Kantorianos. Obnet, Gran Gobernador de los Pondaror se unirá con él en contra de ustedes — Y todos se sorprendieron y se acomodaron en sus asientos.
Comenzaron a sudar más copiosamente — Obnet cree que los Kantorianos mataron a su padre. — Y Grimor recordó ese día en la reunión decacemal en donde fueron los grandes invitados del cúmulo de Shunti. Estaba con su esposa Glora en la cápsula flotante protegida por la escolta real.
Cuando vió a Obnet al lado de su padre caminar lejos por el pasillo hacia el lobby central.
También recordó aquel momento antes de la muerte de Greonet. Él estaba en sus aposentos privados, descansando con su esposa dentro de la cápsula móvil. Ambos veían sus pantallas sentados en sus asientos reclinables. Sonó un pitido de pronto. Ambos se miraron. Grimor dió la órden y un robot Kantoriano se paró de uno de los asientos que estaban empotrados en las paredes y fué a la puerta.
—¿Quién es? — El robot le habló a un micrófono de la pared.
— Tenemos que irnos. Rápido — Exclamó una voz gutural al otro lado.
El sonido se escuchó tan claramente dentro de la habitación que el Kantoriano que estaba con su traje de robot pudo reconocer el patrón de ondas sonoras para identificar que se trataba de Ranku, Shidorl de Grimor.
Entonces se abrieron las puertas y Ranku entró en la habitación.
— Tenemos que irnos ahora — dijo mirando la cúpula empañada. Creyó distinguir a dos Kantorianos enanos en forma de bebé con la piel arrugada adentro.
— Señor Grimor, Señora Glora, debemos irnos ahora. Por favor. —
Grimor reaccionó de pronto — S… s… si… si… Vamos. — Y miró a su esposa Glora con una cara de extrañeza impensada y presionó un par de botones de su pantalla táctil y la cúpula comenzó a flotar y a moverse mediante su mando.
— Llamen a Karkrauft. De inmediato. — Ordenó Grimor y uno de los tres Kantorianos enfundados en su robot metálico llamó a Karkrauft. Todos lograron escuchar claramente: — Ok. Voy en camino
— ¿Debo enfundarme en mi robot? — Preguntó Grimor a Ranku, su Shidorl.
— Hemos de estar tranquilos — Dijo Ranku con su voz de anciano gastada, mirándo a la cápsula con sus ojos de color ambar.
Grimor comprendió que aquello, cómo había sido hablado a viva voz, no podía ser una predicción, sino un simple consejo que decidió seguir.
Se secó las manos con los succionadores de sudor que tenía a ambos costados de su silla.
Frotó sus manitas secas y dijo: — Lo recuerdo Ranku… Lo recuerdo todo, no hay problema. —
El Shidorl se relajó.
Cuando salieron de la habitación, llegó atrás corriendo Karkrauft quien venía dentro de su traje de robot de dos metros.
Corriendo como si nada y sin hacer casi ruido.
Cuando llegó preguntó a Grimor quien escuchó su chillona voz por los parlantes adentro de la cápsula
— ¿Qué ocurre señor? —
— Nada… Primer General. Debemos irnos ahora. —
— Grimor apretó un botón para que solamente Krarkrauft oyera lo que iba a decir. Pero obviamente, debido a la cercanía, Glora su esposa también lo escuchó: — Vuelve y saca a todas nuestras tropas, pero hazlo de manera discreta —
— Si, mi señor. — Sentenció Karkrauft, quien dió media vuelta y se fue.
Aquella vez en la reunión decacemal mientras se marchaba en su cápsula flotante bipersonal pensó: — Maldito Greonet, ¿Por qué escogiste este futuro? —
Ahora, en el tiempo presente, que estaba recibiendo ambas noticias de parte de un holograma de Jaden, que Obnet pensaba que los Kantorianos habían matado a su padre y que se aliaba con Darkón en contra de ellos, pensaba nuevamente: — Maldito Greonet, por qué escogiste este futuro? ¿Acaso tendré que pelear en contra de tu hijo, he viejo? Tu sueño no podrá cumplirse aún, pero quien sabe lo que nos depara el futuro. —
— ¿Lo recuerda señor? — Dijo Karkrauft que ahora estaba ahí en la mesa con los otros cuatro, dentro de la cápsula de silencio en el planeta Kantor.
— En eso estaba Kark... —Y Grimor miró arriba para ver si se topaba con la mirada de Ranku, pero este aún seguía sin prestar atención y miraba al frente sin hacer ningún movimiento más que el pestañeo necesario.
Grimor pensó: — Maldito Ranku, no me dijo nada sobre Obnet. — El holograma de Jaden continuó: — Ya te lo dicho Grimor. Todo esto tiene un solo final. Un solo final y nada más que uno. Es Obnet. Él no duda de la prueba plantada. Se aliará con Darkón. Ambos llevarán esto a la Corte Suprema. Será debatido por ambos consejos Shidorls. Debes conseguir aliados. —
Y el holograma se detuvo y se apagó. Todos se miraron sin decir nada por un momento.
Finalmente Grimor dijo: — Está claro. Karkrauft, reúne a todas las tropas Kantorianas sin hacer alboroto. En secreto. — y Miró a Raael con desprecio y dijo — Y ahora que tienes que hablar no dices nada —
Raael, respondió: — Si… si… perdón mi señor. — Y se despabiló el rostro con pequeños golpecitos — Como su ejecutivo de Redes le contactaré con cada líder de facción de nuestro cúmulo y super cúmulo señor. Tendrá tantos aliados que no podrá contarlos. —
— Bien… bien. Todos afuera. — Exclamó Grimor con su voz chillona de niño viejo.